Ecos de Kathmandú

Esto es un diario en retrospectiva, la historia de un mes de voluntariado en Nepal, una guía de pensamientos y vivencias que necesitan espacio para respirar agusto, demasiado pequeñas para una sola mente...

miércoles, 31 de octubre de 2007

15/07/07



Kathmandú
Un día duro. Me levanté algo jodido de la garganta. Al parecer la mitad de los voluntarios están igual que yo. No consuela pero al menos debe ser algo normal. De todas formas no podía dejar que eso parase mis planes del día, así que me dopé y fui al curro.
Hoy por fin le dimos caña al asunto. Todavía no podemos cubrir las paredes, pero filtramos toda la arena, y es mucho. Acabé con los riñones destrozados. Menos mal que Sugandha subió conmigo y me llevó en moto, así que me ahorré la caminata, al menos esa.
Hoy llovió de forma monzónica, pero no durante mucho tiempo. Es un año raro. Una cabra se coló en la obra para no mojarse y se plantó en medio como si no estuvieramos. Una vez acabó la obra fui a casa. No paré mucho, pues ya era algo tarde y quería visitar algunos templos.
Así que fui a Baneshwor y descubrí que mi estómago está hecho de hierro. Comí en el sitio más pordiosero que he conocido. ¿Por qué entré ahí? Porque parecía muy típico. Tan típico que el menú estaba sólo en nepalí, así que pedí los platos que me conocía. No estaba mal, pero la presentación podría mejorar. Eso sí, barato. Si no me voy por la pata abajo con esto ya nada puede.

De ahí cogí un taxi hasta Gokarna Mahadev. Me aseguré tres veces de que el taxista conocía el camino, porque parece que lo único que les preocupa es la pela. Me dijo que sí, luego le fue a preguntar a otro, y ya me mosqueé, pero me hizo un buen precio. Y acabamos llegando, aunque tuvimos que preguntar por el camino a la gente.
El templo de Gokarna es precioso, uno de los que más me han gustado por aquí. Tal vez sea por el hecho de que estaba completamente desierto y pude deambular por donde quise. Esculturas rodeando una pagoda de tres pisos dedicada a Shiva, a la orilla del río sagrado Bagmati. Tres tramos de irregular escalera de piedra que siguen el perfil natural del río dan acceso al templo. Shiva yace en un lecho de pétreas cobras justo encima de donde los escalones entran en el agua. Llovía algo, pero se estaba bien. Había dos vacas en el lugar, y parecían parte del templo, porque no se movieron en todo el tiempo.
Vi la escultura de Parvati, del siglo VIII, muy bonita, situada en una pequeña capilla aislada entre el templo y la carretera principal. Al lado del río está Visnú Paduka. Un pequeño edificio con 16 placas de metal que representan las pisadas del dios. Tiene el pie pequeño, y eso que se recorrió el mundo en tres zancadas. Es del siglo XIX y es donde se celebran los ritos funerarios e la zona. Alimentando el río con cenizas de muerto. Lo que más me gustó de todo fue el árbol bodi que hay al lado de Visnú Paduka. En la base había un hueco donde se ha construido una pequeña capilla. Los nudos del árbol le dan un aspecto mágico. Dentro está lo que podía ser un lingam o más posiblemente un huevo (¿el huevo cósmico del que surgió el mundo?) Ni idea. Pero me gustó. De ahí pregunté a más de un paisano el camino a Kopan. Me enviaron por un camino de tierra que se adentraba en un bosque de coníferas. Al principio no parecía muy acertado, pero al poco rato lo ví en la lejanía. Casi no me perdí. Sólo en una ocasión, que elegí mal camino en una bifurcación. Fui por el más empinado haciendo caso a Murphy, pero me falló. Aunque no fue mucho trozo y pronto volví al buen camino. Es un paseo precioso. Pasas por pequeños poblados, campos de arroz, bosques de coníferas y bambú, hasta por un poste de alta tensión. Todo con unas vistazas al valle de Kathmandú. Ya no llovía, y las nubes creaban efectos muy chulos con las montañas, que parecía que se las tragaban. Fue como una hora el paseito. En mi guía viene señalado como si fuese menos, pero vale la pena.

El monasterio de Kopan está en la ladera de una montaña en los límites del valle de Kathmandú. Es un monasterio tibetano, gigante, y merece la pena visitarlo. Aunque, para ser sincero, me gustó menos que el templo de Shiva, o el monasterio tibetano de Boudhanath. Este estaba bien. Muchas pinturas, mucha paz. Era como una ciudad en miniatura. Pero creo que prefiero a los monjes Theravada, jeje.
Estuve paseando por sus jardinazos y viendo las stupas. No hay problemas en entrar y parece que hasta te puedes quedar a dormir (no sé cuánto costará). Es un buen sitio. Aquí se puede comprar ropa de monje por 1000 rupias. Las hubiera comprado, pero no me gustan los trajes tibetanos. Prefiero la simplicidad Theravada. La túnica sola mola mucho más.
Ya era tarde cuando salí del monasterio, las 6 o así. Me apresuré a bajar el monte y me acerqué todo lo que pude a Boudhanath, hasta que me monté en un tuk-tuk. Un viaje extraño, ya que a mitad del recorrido me quedé solo en él. Comparado en cómo suelen estar me sentía como un rey en esa lata de 2.5x1.5x1.5 metros ¡Cuánto espacio!
Una vez en Baneshwor compré unos recuerdos para la familia y me subí al bus. Ya era de noche, sobre las 7:15 y llegué a casa media hora después.
No se molestaron, al parecer, aunque me preguntaron por qué llegaba tan tarde. Comimos roti con tarkari y con miel (por separado, por dios XDD) y de ahí a la cama.
Al día siguiente saldremos a Dakshinkali a las 5 de la mañana. Les dije esta mañana que quería ir y se ofrecieron a llevarme. Anju había prometido ir si pasaba los exámenes, así que ya tenía excusa. Pero al final no puede ir y vamos el resto. Puede ser divertido.


Fotos del día: Yo en la obra, todo calado por lo que llovía. La cabra que se nos coló en la obra. Vista general del complejo de Gokarna Mahadev, me encanta. Escultura de Ganesha y una vaca al fondo, que no se movió en todo el tiempo que estuve yo por ahí. Escultura antigua de Parvati, vestida con traje de novia, al parecer, y sostenida encima de un loto. Árbol bodi del que me quedé enamorado, con el huevo cósmico y todo eso. ¿A que mola? Otro vistazo del árbol desde un lateral, con su ventanita y todo. Pie de Visnú comparado con el mío, tampoco es tan grande xD. Shiva en un lecho de cobras de piedra. Vista de las montañas mientras iba hacia el monasterio tibetano. Vista del monasterio tibetano cuando iba hacia él. Una foto del camino, bosque de coníferas con las banderas de oración ondeando.. poco después me enteré que por estos bosques rondan tigres y yo paseando tan feliz XDD. Monasterio, con los niños minimonjes jugando en las puertas. Rueda de la vida como las típicas que están pintadas en las paredes de todos los monasterios de la zona, pero mola. Stupa con unas vistazas increíbles del otro lado del valle y unos detalles muy propios de los tibetanos. Aun así se respiraba una paz enorme en el lugar.

sábado, 20 de octubre de 2007

14/07/07



Kathmandú (Thamel y Pepsicola)

Por la mañana, tras dormir poco pero bien (colchón cómodo y no mosquitos) desayunamos fuerte en Helena's (que ricoooo), algunas compras (me pillé cds de meditación y de un grupo hindi raro :P) y a casa. La vuelta fue entretenida. Intentamos coger un taxi, pero pedían muchísimo, unas 1500 rp a Pepsi. Normalmente puedes regatear hasta 200 pero porque te piden 300 al principio. El motivo de tanta diferencia era, como no, otra huelga. No se sabe si por el mismo motivo que ayer u otro nuevo, pero las carreteras estaban desiertas. Yo me negaba a pagar tanto por un taxi, y no hacía calor, así que acabamos yendo a casa andando. Fue agradable. Sin tanto tráfico la ciudad mejora mucho, más paz y tranquilidad. Tardamos unas 3 horas en recorrer los 7-10 kilómetros hasta Pepsi pero porque paramos en Baneshwor a tomar algo en Bakery Café. No estuvo mal, hicimos ejercicio. La pena es que Lucy había comprado la peli de Shrek 3 en una tienda y la queríamos ver, pero no dio tiempo. Es un chollo. En las tiendas venden cds piratas y pelis que acaban de estrenarse por 150 rp. Son screeners y se nota que las carátulas están fotocopiadas, pero es barato. Lo gracioso es que sea legal venderlo, aquí el concepto de piratería no existe.
Pues eso, a las 5 es la fiesta de cumpleaños de Rija, que cumple 2 años y es su primera fiesta. No celebran el 1º año, y en el segundo es un gran acontecimiento. Creo que es la primera vez que come arroz o algo así, ya veremos. Aquí si dices que vas a ir a una fiesta o a hacer algo tienes que hacerlo. Se toman muy en serio los compromisos y es una grave falta no cumplir las promesas.

La fiesta estuvo bien, para ser el cumpleaños de una niña de dos años. Hinchamos globitos, comimos arroz, complementos (patatas, tarkari, judías, pollo, calabacín) y tarta. Acabé llenísimo. Estuvimos sentados en la entrada los vountarios y sólo al final salieron los niños.
Me informaron mal. Sí celebran el 1º cumpleaños, y antes de eso celebran la primera vez que come arroz. Creo que es a los 5 meses para los niños y a los 7 para las niñas, pero no estoy seguro. Aun así, la tradición inglesa del cumpleaños llega a todas partes. Estuvo bien, la niña es muy maja y tuvimos un buen momento con todos los voluntarios. Ahora no hay muchos, entre los que se han ido al Everest y los que se fueron a casa. Pero bueno, todavía hay.
Parece que muchos van cayendo en resfriados. Hay muchos enfermos. A mi me duele bastante la garganta, pero creo que es de los cambios de temperatura (ducha fría, pero fría de cojones) y la contaminación de la ciudad.
Al final mañana no voy a Nagarkot. Primero porque me apetece trabajar en la obra, que hace mucho que no hay trabajo de verdad y mañana empieza de nuevo. Segundo, porque aunque el sitio sea bonito las nubes estropean la vista del Himalaya y es una de las principales atracciones de Nagarkot. Cuando vuelva ya iré, siempre hay que dejar algo sin ver...
Además, creo que mañana, después del curro iré andando a un monasterio en las montañas, como a una hora de la obra. Tiene buena pinta y buenas vistas, según he oído. Se llama Kopan. Si no, iré a Swayambu, y a ver si el Lunes puedo ir al templo de Kali en las montañas. Mucho que hacer en mis dos últimos días por aquí... se hace extraño. Hoy muchos me han dicho las ganas que tienen de irse, pero creo que es porque lo ven lejos. En cuanto se acerque la fecha cambiarán de idea. A mi me apetece volver, pero me he acostumbrado a estar aquí y he hecho amigos. Va a ser duro despedirme de esta vida, esta familia y estos amigos, pues difícilmente los volveré a ver... pero quién sabe, ¿verdad?

Fotos del día: Este es el rey muerto, frente a la verja del aeropuerto. Y esto es Helena's, tiene pinta de ser cómodo, ¿eh? Pues teneis que probar sus desayunos... Anish y el perrito Belle jugando en mi habitación, muy majos. Los voluntarios que fuimos, sentados en la calle como buena gente y llenando globitos, jeje. Esta es Rija con su gorrito de cumpleaños y su tarta, que no tiene buen aspecto pero estaba muy rica, jeje. Mucha gente que fue, mezcla de voluntarios y nepaleses. Aquí estamos Sujan, Sophie y yo saludando al estilo "namaste" :P. ¿Qué tal me queda el gorrito? XDD La de atrás es Sujana, mi profe de nepalí. Rija y su hermana, que no me acuerdo cómo se llama... ¿Lo supe en algún momento? jum...

viernes, 5 de octubre de 2007

13/07/07



Kathmandú

Hoy dormí mal. Me ha empezado a doler la garganta. Posiblemente una inflamación debida a la contaminación, porque en las calles se traga una mierda...
Por lo demás, normal. Fui a la obra y esta vez sí había gente. Les ayudé a mover la arena nueva que habían traído y me volví a casa. Ellos se iban y me decían que no había más que hacer, así que no tenía alternativa. Al parecer ayer ellos llegaron tarde y por eso no había nadie. Llegaría después de irme yo, pero qué iba a saber yo. Luego Sughanda fue y se enfadó algo porque creyó que no había ido, pero hoy se enteró de la historia y no me comentó nada.
La huelga no duró mucho y a mediodía ya funcionaban los buses, así que nos replanteamos el plan de salir por Thamel y visitar Boudha con los monjes.
En casa Lucy hizo tortitas y estuvo bien comer algo dulce por un tiempo. Luego, a las 2.30 me fui al monasterio de Baneshwor. Allí estuve en la clase de los pequeños, viendo cómo jugaban al ahorcado. Curioso, son muy competitivos y ruidosos. No tienen vacaciones ni fines de semana, así que el viernes para ellos es el día de relax. Juegan en clase, arman mucho y hacen poco.
Luego nos reunimos con los mayores que ya estaban preparados para llevarnos a Boudha. Serían unos 9 monjes, Liz y yo.
Es raro, molaba ir con ellos por ahí. No salen mucho del monasterio así que para ellos también era emocionante. Cogimos un microbus (furgoneta) y a Boudha fuimos.
La gente nos miraba raro por ir con ellos. Como anécdota del viaje diré que por el camino me encontré una cajetilla de cerillas de... WINDOWS!!! Dios, que impresión... la cogí y me la guardé, por supuesto.
Al llegar a Boudha estuvimos dando vueltas y vueltas. Nos explicaron que se suelen dar 3, una por Buda, otra por Dharma y otra por Sangha, las tres joyas del budismo (Buda, el fundador, Dharma, el conjunto de sus enseñanzas y Sangha, la comunidad de monjes y monjas), y la base y fundamento del Theravada (que es el budismo que practican en ese monasterio, el más antiguo y original de las sectas budistas). Aunque Boudha es más tibetano que theravada también es importante para ellos. A mi gusto prefiero el theravada, más simple que el tibetano o el Mahayana. Swayambu es theravada, al parecer, hay más monasterios suyos en esa zona. De todas formas no hay competitividad entre ellos y comparten templos sin problema. Nos hicimos muchas fotos y conseguimos que sonrieran en algunas. Los nepaleses son así, muy alegres y todo el rato riéndose, pero les haces una foto y se transforman en lo más serio que te puedas imaginar.
Estuvo bien, fue una visita diferente. Ya puedo decir que unos monjes me han llevado a una stupa, jeje, a la más grande de todo Nepal. Son muy simpáticos, y al parecer les caigo bien, están todo el tiempo preguntando por mí :P. El Sábado tienen 4 horas de meditación y nos invitaron a ir, pero va a ser que no, ya me duele suficiente la espalda con una hora. De todas formas no había tiempo.
De Boudha cogimos un microbús a Ratna Park y de ahí andamos hasta Thamel. Ya casi era la hora cuando llegamos, así que reservamos habitación en Happy Home (150 rp una individual) y fuimos a Roadhouse Cafe. Es algo caro para Nepal, pero preparan las mejores pizzas de todo el país, comparables a las de Italia, cocinadas en horno de leña, genial.
Me pedí la 4 quesos, con mozarela, parmesano, queso de cabra y de yak, que es muy suave. Estaba riquísima. Seríamos unos 10-11, pero pronto quedamos la mitad. Unos se fueron a la cama y otros desaparecieron. Acabé siendo el voluntario más veterano, así que los llevé a Sam's Bar, haciéndome el entendido. Es un sitio que mola, parecido a la Imprenta, con paredes escritas y rock. Además te puedes sentar. La gente se cogió una moña fina, asustaban. Yo bebí pero no me emborraché, así que pude ver con qué facilidad se cogen el pedo los extranjeros. Se vuelven ruidosos y descontrolados. Pero estuvo divertido. No sé cómo acabamos a las 3 de la mañana en un pub irlandés bailando música hindi. Es entretenido. Fue una buena noche, la última que tendré por aquí de este estilo... hasta que vuelva, jeje.

Fotos del día: Poster del monasterio que trata de la meditación sobre las imperfecciones del cuerpo "este cuerpo es como el mío y también se descompondrá... genial. Furgoneta en la que fuimos hacinados a la stupa. Los monjes y yo, todos majetes frente a la stupa, gran foto. Viendo la stupa desde el tejado de un monasterio tibetano. Interior de un monasterio tibetano, podéis ver lo recargado que está, comparado con el del monasterio theravada. Tres fotos de la fiesta en Sam's Bar, y se puede apreciar cómo va degenerando la cosa a medida que bajamos de foto... que conste que yo ahí estaba muy normal, sólo les seguía el juego XDDD.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

12/07/07



Kathmandú

Amanecí temprano. A los perros les gusta tocar las bolas enseguida, y los gallos y madrugadores acompañan. Pero hasta las 7.30 no me desperté, me niego a levantarme antes.

Me gusta el dal baat, pero a esas horas... aunque me dan tanto que no vuelvo a comer hasta tarde. En fin, lo de siempre. Llegué a la oficina con la esperanza de hacer algo ese día, porque hay bastante desorganización y los últimos dos días no he hecho nada... Pero no es mi culpa, yo realmente quiero... En fin, ¿qué pasó hoy? Ayer mataron a un profesor en Baneshwor, cerca del monasterio y tanto hoy como mañana hay huelga general de buses, taxis y tiendas... La cosa es que todo el mundo hizo huelga. El tipo nepalí no llegó y Greg y Daniel tampoco, así que Sabin me dijo que subiera y que hiciera lo que quisiera ayudando a los paisanos. Como quería hacer algo subí. Al llegar no había ni el Tato en la obra, lo que me toca un poco las narices. Esperé un poco y me acabé yendo. Frustrante, ¿verdad? Pero ya me lo tomo con filosofía.
Como estaba ya en la obra aproveché y exploré otros caminos. Me dirigí a Pasupatinath que decían que estaba cerca. No es difícil encontrarlo. Siguiendo la carretera que va al lado del río Bagmati en media hora llegas. Es un paseo agradable, aunque pegaba algo el sol. Me gustó ir por ese camino. No hay muchos turistas, y al llegar ves templos que no se suelen ver, por estar algo escondidos. Paseé por ahí y me metí por sitios por los que no sé si me está permitido. La gente me miraba raro, pero no decían nada. No sé si era porque no están acostumbrados a ver turistas por ahí o porque ofendía a algún dios. Bueno, el caso es que encontré muy buenas vistas del complejo hindú, de monos, vacas y templos. Hice muchas fotos e intenté pasar desapercibido.
Al final acabé en el sendero de siempre, que conduce al interior, donde creman los cadáveres. Como era mi último día allí, probablemente, no me corté un pelo en hacer fotos. Y mis problemas me causó. Nada grave. Por lo general hay yogis y freaks en general que rondan por ahí con sus pintas y piden dinero a cambio de fotos con ellos. Yo quería una, pero no les iba a pagar, no me apetecía. Así que esperé hasta que unos guiris les distrajeran y les hice una foto desde la distancia. Pero no muy rápidamente, porque uno me vio y empezó a señalarme y gritar (no photo, money y cosas en nepalí). Creo que me echó un mal de ojo o algo. Pero la foto quedó genial, con el tío maldiciéndome en directo. Me escapé en cuanto pude, por si me seguían. Pero no. Menos mal que lo hice ya cuando me iba, peroque podía haber estropeado la visita.

De ahí intenté coger un bus a Boudha, pero no funcionó, así que fui andando también. No está tan lejos, y comí en un sitio sucio y barato por el camino (buen chowmien, por otra parte). En otro momento hablaré de cómo colarse en los monumentos en Nepal. Es muy fácil. Para probar lo hice sin problemas en Boudha, aunque podía entrar gratis con el carnet de voluntario.
Allí hice lo que siempre hago, dar vueltas y vueltas a la stupa. Pero esta vez visité un monasterio. Precioso. Tenía unos murales impresionantes pintados a mano. Colores muy vivos de dioses, budas, demonios, la rueda de la vida, animales. Todas las paredes. Todo en arte tibetano, digno de ver. Lo mejor es que te dejan pasearte por donde quieras, y te invitan a pasar a sus templos, no como los hinduístas, que te lo prohíben. Todo tiene sus ventajas e inconvenientes. Me lo pasé bien, aunque no hice nada en especial, sólo fotos.
Hay muchos monasterios tibetanos en los alrededores de Boudha, y la mayoría suelen estar abiertos al público, aunque no los he visitado todos. Ando en busca de uno donde venden ropa de monje. A ver si pregunto. La vuelta fue interesante. Con la soltura que voy cogiendo con los transportes localicé raudo un tuk-tuk que iba a New Baneshwor. Me gustan esos cacharros. Pero a mitad de camino empezó a hacer un ruido raro, como traqueteo. Paramos a ver qué era, pero no parecieron encontrar nada y seguimos. El ruido era cada vez más fuerte, y nosotros cada vez íbamos más depacio. Hasta que... BUM!! Paramos en eco y el tuk-tuk se ladea bruscamente. Al salir de allí vimos con asombro que se había caído una rueda (!!!), tal y como suena. Se habían soltado las tuercas y literalmente rodaba por el arcén. Todo un show (la maldición del yogi? Quien sabe). En seguida pasó otro tuk-tuk y lo cogí, pero no debí escuchar bien y me llevó a Old Baneshwor. Me tocó andas hasta el New B., pero no está lejos. El de Pepsicola lo cogí bien, ahí no fallo.
Una vez en casa, ducha y a la oficina y "The Hut" a unas cervezas. Tal vez vaya a Nagarkot el lunes, porque viendo el éxito de la obra... pero ya se verá. Mañana huelga, a ver si es verdad.

Fotos del día: Mono andando por una valla de entrada al complejo. Vaca, bueno, toro campando libremente entre los templos. Río Bagmati que cruza Pasupatinath, los niños se bañan y todo bicho viviente en general. Lugar cojonudo que encontré, en medio de la selva aparecían construcciones geniales. Vista al complejo de templos desde una montaña en la que no sabía si podía estar, pero mereció la pena intentarlo. Cadáveres cremándose a los pies del río, morboso, ¿no?. Yogis freaks que me echaron la maldición, adivinad cual fue XDD. Esto parece una peli de terror, pero no es sangre... creo. Demonio tibetano de la pared del monasterio, así estaba toda decorada. Rueda de la vida, que muestra todos los estados de consciencia incluyendo el infierno, el paraíso o tierras puras y el nuestro, el bicho es el protector de Buda, un demonio que auyenta al resto y protege a los buenos. Vista de Boudhanath desde el tejado del monasterio, la rueda de ocho radios y los ¿perros? que lo protegen es tipiquísimo de los monasterios tibetanos. Rueda del tuk-tuk fuera de su eje, aunque todavia aguanta algo que si no volcamos del todo XD.

sábado, 22 de septiembre de 2007

11/07/07



Thimi y Kathmandú


Otro día frustrante. Llegué a la oficina y Sughanda me dijo que esperara allí, porque iban a buscar ladrillos y cemento y hasta que no llegaran no había nada que hacer. Esta vez me avisaron antes de salir, cosa que agradezco. Al menos no me di un paseo a lo tonto.
Estuve alí hasta las 11, cuando Sughanda me dijo que los ladrillos llegaban a la 1.30 aproximadamente, y la pintura más tarde, así que empezamos mañana, esperemos.
Todo el día sin nada que hacer.
No tenía planes, así que improvisé y decidí ir a visitar Thimi, que había pasado por delante para ir a Bhaktapur pero no había parado. Es una pequeña ciudad donde hay mucho trabajo de alfarería, o eso pone en la guía. No me gustó mucho. Es una ciudad medio en ruinas. Casas de ladrillo que se caen a pedazos, basura amontonada en cualquier esquina y mucho perro.
Es la versión cutre de Bhaktapur en cuanto a arquitectura. Los templos son como los de cualquier otra ciudad y no vi mucha alfarería. Tal vez no busqué lo suficiente, pero se me quitaron las ganas.

Y es que cuando andaba por una calle semidesierta tan tranquilo, sorteando animales y basura, me vi asediado por cinco perros que me ladraban furiosos. Vinieron corriendo hacia mí y me rodearon y acorralaron contra una pared. Yo, acojonado, por el tema de la rabia que ya mencioné. Me quité la mochila para usarla como arma, porque se me tiraban a morder. Uno me enganchó el pantalón. Si hubiese sido uno solo me las hubiera apañado, pero cinco son demasiados. Además otros dos grandes venían ladrando a unirse a la fiesta. Menos mal que de la nada apareció un hombre que empezó a gritar y consiguió quitármelos de encima. Me acompañó a una calle más transitada y yo se lo agradecí mil veces. Me temblaban las piernas. El tío dijo que la banda del pelo les había puesto nerviosos con tanto coloringo (rangichangi, como se suele decir), o eso creí entender.
Después de esto no me podía concentrar en mirar la ciudad. Lo único que miraba era a los perros, y con recelo. Había por todos lados. Así pues dándome por vencido volví a Pepsicola y me dí una ducha. Una vez relajado la cosa mejoró.
Luego nada, fui a comer a Baneshwor a Bakery Cafe. Algo caro, pero está bueno. De ahí me di el lujo de compararme una bolsa de patatas (¿Cuánto tiempo hacía?) por 20 rp y andando fui a meditación al monasterio. Según Liz los monjes habían preguntado por mí, que les había caído bien.
Esta vez me gustó más que la anterior. Estaba menos cansado y aguanté sentado toda la hora. Y los cánticos, quitando el último que tengo la letra, pues perdido. Pero los demás también lo parecían. Hace unos días recibieron un libro nuevo de cánticos y se los están aprendiendo, así que alguna vez se trabaron, que los oí yo. Pero desde que a la monja le sonó el móvil en medio de meditación (soniquete de Nokia total) ya no me sorprende nada. El monje grande (sus 16-17 años) que da caña a los que se distraen abusa algo de su poder, y curra mucho a los pequeños, pero la verdad es que son unos trastos y no paran quietos. Están hablando, riéndose e incluso pegándose. Pero son niños, es normal. Ya se irán serenando, jeje.
Y así acabó el día, relajado. En el bus de vuelta me encontré a Dorothy y fui a su casa para que me pasara las fotos de Chan y las suyas, ya que es la única que las tiene y se iba al día siguiente al Everest con Karlsteen.
A casa, sesión familiar y a la cama. Lo normal.

Fotos del día: Fuente pública en Thimi, con perros. Mujeres subiendo por un camino algo perdido. Plaza típica con sus templos, esta no estaba mal. Suciedad y perros en un portal bonito si se cuidara más. Boda, todas las mujeres se visten de rojo y se decora el coche excesivamente. Peregrino pidiendo limosna por las calles, lo curioso es la puerta, con la esvástica y la cruz de David juntas, pero claro, allí no significan lo que en Europa o el resto del mundo occidental.