Ecos de Kathmandú

Esto es un diario en retrospectiva, la historia de un mes de voluntariado en Nepal, una guía de pensamientos y vivencias que necesitan espacio para respirar agusto, demasiado pequeñas para una sola mente...

viernes, 17 de agosto de 2007

1/07/07



Kathmandú (Pepsicola)


Tampoco ha sido para tanto. Es un poco frustrante ver cómo no hay mucho que hacer y que la obra avanza tan lentamente. Pero es el estilo nepalí. Trabajar poco y ver cómo trabajan los demás. Hoy hemos tirado el techo y poco más. Yo creí que íbamos a empezar a levantarlo, pero se ve que o no hay cemento o no hay ganas porque la gente se puso a hablar y no hacía nada.
Así que viendo que no éramos necesarios nos fuimos. Por el camino vimos una flor extraña de la zona. parecía de plastico o alienígena. Por aquí la llaman watchflower porque parece un reloj, creo. Algunos la llaman flor de la pasión, así que no sé xD.
Los planes de esta tarde han variado. Al final hay reunión a las 4-5 y no podré ir a los cánticos. Otro día quizás. Es una especie de fiesta para despedir a los que se van al Everest, a Pokhara (yo y al final se ha unido Kylee a última hora, la Kansina) y saludar a los que vienen (dos nuevos). Además todos los domingos según he oído (aunque los dos últimos no ha habido nada) hay una reunión para intercambio de opiniones y comentar cómo van los proyectos... a ver qué tal. Luego nos dan momo, así que algo bueno tienen (momo, la comida tibetana que es como una empanadilla al vapor).

Y estuvo bien. Nos reunimos todos y en un gran círculo hicimos momo. No soy muy bueno haciendo esos raviolis gigantes, pero alguno hice. Luego comí. Los había de dos tipos, vegetal y buff (de búfalo). Comí más búfalo porque el vegetal era muy picante.
Estuvo bien la fiesta, aunque se fue la luz a la mitad y por eso acabó antes. Una vez en casa estuvimos toda la familia en la terraza comiendo, oh sorpresa, más momo, pero fue agradable. De todas formas quiero descansar, porque mañana me levanto a las 5! Será un viaje largo...

Aunque oigo voces desde la casa de Sugandha, estos andan en la terraza, así que iré a hablar con ellos desde mi ventana... Poco después a la cama. Eso sí, antes sesión de matar mosquitos. Tuve que cargarme unos 8 antes de llegar al monstruo fina del nivel, que zumbaba pomposo por el cuarto. Cayó como los demás. Game Over.
Luego, perros ladrando, ranas y grillos, pero se puede aguantar.


Fotos del día: Flor rara, rara, pero bonita. Perritos de mi casa, no los había puesto todavía, creo, así que lo hago ahora (que majetes!). Relleno de los momos vegetales... tiene buena pinta, eh?. Relleno de los momos de búfalo, esto sí que parece comida de perro, pero está bueno, jaja. Yo haciendo momo, o intentándolo, alrededor otros voluntarios haciendo lo mismo. Familia con la que vivía, muy majetes también, que creo que no había puesto ninguna foto todavía (de izquierda a derecha: el padre (mero baabaa), Anish (mero bhai), la madre (mero aamaa), Anju (mero bahini) y Sanju (pani mero bahini).

jueves, 16 de agosto de 2007

30/06/07



Kathmandú


Ya por la mañana fuimos a tomar un desayuno en condiciones (es decir, no dhaal baat). Huevo frito, bacon, tostada, patatas, café... no muy sano, pero se echa de menos tanta grasaza. Todo por aquí es muy sano.

Luego compras compulsivas. Esto no me gusta mucho, la verdad, pero tenía que comprar souvenirs para todo el mundo, y en algún momento había que hacerlo. Así que hoy era el día para hacer el desembolso del siglo. Todos lo hicimos.
Todavía me faltan, pero puedo decir que la mayoría está cubierto. Volvimos con las bolsazas y enseñándonos regalos en Helena´s, donde desayunamos y comimos algo.
En ese punto nuestros caminos se separaron. Unos fueron a ver Die Hard 4 (Jungla de Cristal 4), otros siguieron de compras, o a tomar café y tarta. Yo preferí volver a Pepsicola, una buena ducha y a descansar del día y de la noche. Yevaba con la misma ropa dos días y estaba algo incómodo.
Ahora no sé qué haré, alguna cerveza en The Hut, tal vez. Mañana seguimos el curro, así que hay que aprovechar el tiempo libre que nos dan.
Fotos del día: Desayuno en Helena´s, yo estoy concentrado comiendo. Yo comprando algunos mandalas en una tienda bastante bonita, no sabía cuál elegir. Yo y Chan con los bonitos gorritos que nos compramos (estoy deseando que llegue el invierno para probarlo XD. Yo con el topi que le compré a mi padre :P.

miércoles, 15 de agosto de 2007

29-30/06/07



Kathmandú (noche en Thamel)


Después de hablar por el messenger me reuní con la gente en "The Hut". Allí, Druba, el camarero, me dio un bowl de arroz machacado con yogur, por el festival y eso. Claro, me lo tuve que comer, aunque estaba asqueroso. Bueno, me comí parte, hasta que se fue satisfecho y pude repartirlo en otros bowles. Parece que no gustaba por ahí. Sobre todo si lo bebes con cerveza...
No estuvimos mucho allí hasta que decidimos ir a Thamel. En principio íbamos a coger un bus, pero como no pasaba ninguno nos decidimos por dos tuk-tuks. Claro, éramos muchos y estaban medio llenos, así que nos tocó a Tyler y a mi ir agarrados en la puerta con el cuerpo fuera.
Íbamos literalmente colgados de la parte de atrás, con la cabeza sobresaliendo por el techo y tragando contaminación. Fue un viaje genial. Ya he probado los dos tipos de viajes, en el techo y en la pared del vehículo... podría ser nepalés a estas alturas, jeje.
Una vez en Baneshwor cogimos dos taxis. 5 personas en un taxi es incómodo, pero nos lo pasamos bien.

Thamel no es Nepal. Es una urbe llena de extranjeros y bares nocturnos. Podría pasar por Honk Kong o Singapur, pero no es la vida de Nepal. Pero nos merecíamos una noche de descanso. Nos registramos en un hotel cutre a 100 rupias la noche y fuimos a cenar auténtica comida no-nepalesa. Se agradeció poder comer unos espaguetis carbonara por una noche, ya los echaba de menos. Nos pusimos las botas, la verdad.
El sitio era agradable, Roadhouse, también lleno de occidentales. De ahí a bares.
La música no era buena, pero pudimos tomar ron y esas cosas. Descubrí que los americanos se emborrachan muy fácilmente, con pocas ya estaban emocionados. Todo parecía vacío, porque es temporada baja, pero mejor. Estuvimos en Boudha bar, sentados en el suelo y hablando hasta que alguien propuso ir a un estriptis (o como se escriba) de Nepal. No es lo que parece. Aquí los estriptis son clubes donde no se desnuda nadie. Sólo hay chicas o chicos bailando sobre la típica barra de club. Pero bailes cutres con música hindi y encima mal hechos.

Era algo cómico. Estuvimos mirándolo y preguntándonos qué había de excitante en eso que veían los nepaleses. Fue una noche agradable, bueno para desconectar de la semana. Además era una oportunidad para despedirme de Max, Taylor, Stefy y Sam, que se van el Lunes a hacer trekking al Everest. De ahí a la cama. Mucho calor y bichos. Me picaron por todos lados, pero la cama era más cómoda que la de casa...


Fotos del día: Grupo de voluntarios tomando el arroz con yogur en The Hut. Taylor y yo en la parte de atrás de un tuktuk, jugándome la vida para hacer una foto. Cena en Roadhouse. Foto de grupo a las afueras de Sam's bar, de izquierda a derecha: Sam, Stefy, Taylor, Max (arriba), Greg, Chan (abajo), Seema (abajo), Yo, Kaarsten (arriba), Dorothy y Daniel. Conversación en Boudha bar, no me acuerdo de lo que hablaba Taylor, pero parecía interesante XD. Club de striptis al que fuimos, se ve a los tipos bailando (vestidos) al fondo XD.

martes, 14 de agosto de 2007

29/06/07



Kathmandú (Pepsicola y Baneshwor)


Otro día más de construcción, siento no tener mucho más que contar. Son las 3:40 y estoy en Baker Café, tomando una tarta de chocolate y un capuchino mientras veo un partido del Real Madrid contra La Coruña (extraño encontrarlo aquí...). Es mi santo, así que me merezco la tarta (el partido no lo puse yo XD).
Esta mañana hemos tirado parte del tejado, a ver si empezamos a construir ya. Iban a llegar ladrillos hoy, pero al final no los trajeron y como no había mucho más que haceer nos fuimos. Por aquí la puntualidad brilla por su ausencia. También querían que quitasemos la maleza que crecía en el barranco para plantar árboles, lo que es estúpido. Primero porque nos daban palas para cortarlos, segundo porque nos podíamos despeñar fácilmente y tercero porque si quitamos la vegetación, con la lluvia del monzón, se caería toda la ladera...
Así pues nos negamos. Dejemos que la naturaleza elija las vistas y la vegetación... Poco más por ahora. Eta noche se planea una escapada a Thamel, a ver la fiesta nocturna. Vamos mogollón de voluntarios, y nos quedaremos toda la noche por allí. Al día siguiente de compras, así que hasta mañana no podré contar qué tal fue.
Mm, que rico sabe el chocolate cuando no es tan fácil de conseguir... También he hecho la colada, pero no es tan interesante de contar XDD.

Ah, hoy es una especie de fiesta, el principio del mes de plantación de arroz. Todos se afanan en trabajar en los campos, y las clases se suspenden para que los niños puedan ayudar también. Así se convierte en un trabajo en familia, pues todos se ven beneficiados. La gente lo celebra por las calles, y toman una especie de yogur que sabe fatal XD, típica comida newar, según me contaron. No me gusta nada, y es lo primero que pruebo por aquí que no me gusta, jeje. Volveré a Pepsicola, a recoger la ropa antes de que llueva y a hablar por el messenger un poco...

Fotos del día: Tarta de chocolate y capucino que me tomé hoy XD. Campos de arroz de los que abundan por todos lados, y como hoy es fiesta por eso os pongo una foto XD.

lunes, 13 de agosto de 2007

28/06/07



Kathmandú

No hay mucho que contar hoy. Un par de horas en la construcción y la colada. Son las 4 y no creo que vaya a ningún sitio, estoy cansadillo. Hoy le dije a Sugandha lo de Pokhara y no se opuso en ningún momento. Parece que son muy flexibles con los deseos de los voluntarios, lo que me parece bien. Al final voy el lunes hasta el viernes, probablemente. Él me coge el billete de bus y todo, así que genial. Iré a conectarme un poco a ver qué hay...

Pues algún mail. Después de eso una sesión más en "The Hut", que se está convirtiendo, a falta de más sitios, en el lugar oficial de reunión de los voluntarios. Por lo demás nada nuevo. Hoy se fue Christian y vino Lucy, una nueva que todavía está algo perdida, me recuerad a mi, jeje.
Ya está, no todos los días pueden ser tan interesantes.

domingo, 12 de agosto de 2007

27/06/07



Kathmandú (Pepsicola y Boudhanath)


Toda la noche lloviendo de forma bestial. Rayos y truenos. A mi se me olvidó meter lo que había lavado, así que me toca volver a lavarlo...
Pero ha sido un despertar agradable. A eso de las 7, al salir del servicio, Sanju vino corriendo, diciendo que subiera al techo y que llevase la cámara. Lo bueno de después de una noche de lluvia es que el cielo está muy claro. La vista fue impresionante. Ya no una pequeña parte, sino todas las montañas aparecieron frente a mi. Parecía que podías tocarlas, los detalles se veían genial. Por fin he visto el Himalaya todo lo bien que se puede hacer desde Kathmandú, y es mucho. Además, las pocas nubes que había creaban espectaculares efectos, mezclándose con el blanco de las nieves perpetuas. Precioso.

A la izquiera, al Noreste, el Annapurna, muy pequeño, pero majestuoso (uno de los 8000), casi no se veía. Yéndonos al Norte veía la cadena de Ganesha (o Ganesh Himal, que Himal significa montaña nevada en nepalí), el hogar de Ganesha, que según la mitología hindú vive en esas nieves perpetuas. Están a unos 200 km o menos, pero parecía que estaban al lado. Más al oeste ya no sé los nombres, pero eran muchas y muy bonitas, jeje.


Otro día de construcción. Hoy los voluntarios hemos currado mucho, el resto no tanto. Y así hemos acabado cansados (el resto no ayuda nada, parece que si estamos allí se sientan a mirar sólo...). Al acabar, tenía toda una tarde por delante. En la oficina no había red, así que nos fuimos a comer a "The Hut", luego me di una ducha y fui a Boudhanath otra vez. Esta vez con más calma, fijándome en los detalles, y haciendo mis primeras compras compulsivas.

En los países donde hay que regatear siempre me da la sensación de que me timan. Aunque me vaya con un buen precio para mí, me da la sensación de que se ríen de mi. Aun así, yo tan contento. Obtengo mucho y por un precio muy bajo. Además otras veces me siento ridículo, regateando por 50 rupias, hasta que me doy cuenta que no es más de 50 centimos, pero es una cuestión de principios, jeje. Así, volví con rosarios, banderas de oración y campanas budistas, además de postales. Y todavía me queda mucho por gastar, jeje. Un buen país para comprar...
Todavía no me aclaro con los buses, otros que me timan, pero menos ahora. Hoy no me perdí, y supe coger el bus adecuado, aunque acabara en una furgo con otras 20 personas metidas (los conté, ya que no podía respirar algo tenía que hacer...).
Fue una tarde agradable, de todas formas. Sentado bajo los ojos de Buda, que todo lo ve, cobijado en la sombra de la stupa, viendo a los transeuntes pasar y mover las ruedas de oración. A lo lejos el superéxito "Om mani padme hum" sonaba sin cesar, y alguna trompeta tibetana resonaba. Se me ha antojado una... pero siempre hay que volver a Pepsicola. Algún día me quedaré a ver cómo encienden la stupa, debe ser impresionante.

Cuando llegué a Pepsicola no había luz, se había ido en todo el barrio, y estuvo así hasta las 9 por lo menos. Así que nos sentamos en la terraza bajo la luz de la luna y hablamos. De vez en cuando me pegaba con Anish, pero nada grave, jeje.
Luego cena, y al final acabé yéndome con Christian a tomar algo por ahí, ya que se iba al día siguiente (su avión se retrasó un día). Compramos una minibotella de whisky por 30 rupias, baratísimo (casi alcohol de botiquín...). Y acabamos en la caseta del escultor bebiendo y hablando. Estuvo bien, me ha dado consejos buenos sobre Pokhara y Nagarkot que tal vez ponga en práctica... Nada más por hoy.
Fotos del día: Montañas del Annapurna, enanas. Montañas del Ganesh, más grandes y claras. Otras montañas más al norte, no sé cómo se llaman. Montañas del Noroeste, esta es la región del Everest, pero como para verlo, queda más lejos. Boudhanath y la pequeña capilla a la entrada. Vista de la cúpula de Boudhanath. Guerreros sobre elefantes que protegen el templo. Vista de la entrada a la stupa, donde se colocan mendigos y monjes pidiendo limosna, además podemos ver los bonitos murales tibetanos y ruedas de oración. Escultura de un boddisatva o "santo budista" (es difícil definirlo, buscadlo en wikipedia, porque no son exactamente eso), curioso que lleve algo parecido al tridente de shiva, aquí mezclan budismo e hinduismo.

sábado, 11 de agosto de 2007

26/06/07



Kathmandú (Comunidad de los sintierra)


Me da mucha pereza levantarme por la mañana, pero hay que hacerlo. A lo largo del día la cosa mejora. Como dhaalbaat, té, voy a la oficina, envio mais, hablo con la gente...
A eso de las 11 estoy en la obra. Hoy hemos puesto tierra cerca de la cabaña y hemos aplanado el terreno, quitado una verja... Parece mucho, lo es, pero a eso de las 13 ya nos habíamos ido. Me jode mucho que haya mucha gente (jóvenes de la zona) mirando sin pegar ni chapa. Si todos ayudaran acabaríamos en la mitad de tiempo. Parece que nosotros somos los únicos con espíritu de trabajo.
¿Y qué he hecho el resto del día?
Hoy visité la comunidad de los sintierra (o desterrados, marginados...). Yendo hacia Koteshwor (más bien hacia Jadiputi), en el margen del río Monahara, se asienta una comunidad de chabolas en lo que debería ser la zona de inundación del río. Normal que se anegue en el monzón, pero todavía aguanta.
"Casas" mal apiñadas y sociedad por doquier. No hay alcantarillado ni agua corriente potable (algunos usan la del río para cocinar y bañarse, incluso para beber, con el problema que eso implica), ni ningún otro tipo de facilidad. Imaginaos lo peor y luego multiplicadlo por dos. Es desolador. Los niños se bañan en un río que está contaminado por deshechos. Animales rebuscando entre la basura y al lado niños jugando con la misma, o buscando algo que les sirva. En resumen, pobreza en estado puro. Aquí acaba la gente que no tiene dinero para nada, los que han perdido la casa por deudas, desastres naturales, incendios, o lo que sea. Este es su último bastión.
Aquí VSN tiene una clínica, para tapar algún agujero en las necesidades de esta gente. La clínica no es muy allá, dos habitaciones con el material mínimo, pero no hay dinero para más. Estuvimos allí viendo a algunos pacientes. Sobre todo niños con diarrea y vómitos, tos y fiebre, infecciones en el ojo que no pintaban bien, y una anciana con lo que parecía una infección de hongos en el cuello y espalda.
Da que pensar en las facilidades que tenemos en España (Europa y demás). Ninguno de aquí podría soñar con tener el equipamiento que tenemos en una sola sala de urgencias en cualquier hospital occidental. Sólo os digo que no pueden comprar antibióticos porque son demasiado caros (la clínica, claro, los pacientes tienen mucho menos si cabe). Tienen, pero no muchos.
Ha sido un duro golpe para la vista. Pero esto lo hay en todas partes, y eso es lo peor...
Por lo demás, poco más por hoy, y creo que es más que suficiente.
Fotos del día: Río Monahara y gente limpiando bolsas de plástico para luego venderlas. Basura amontonada, vacas y niños rebuscando en ella. Calle del chabolario. Gentes marginadas que viven allí, aun así parecen felices. Habitación de la clínica y médicos que suelen estar allí, como veis no hay mucho.

viernes, 3 de agosto de 2007

25/06/07



Kathmandú (Pepsicola)

Hoy he leído en alguna parte lo siguiente: "Nepal está aquí para cambiarte, no para que la cambies tú". Estas palabras encierran más verdad de la aparente. Estando aquí te das cuenta de lo poco que puedes hacer. Te sientes impotente, frustrado e insignificante. Hay gente que no quiere nada de lo que le ofreces. Quieren seguir viviendo como lo han hecho siempre. Los artilugios occidentales son innecesarios, molestos...
Mucha gente no va al médico porque no lo ve necesario, padecen la enfermedad en casa y sólo cuando es grave recurren al doctor. Por aquí he oído muchas historias de gente quejándose de dolencias en las clínicas. Al preguntarles desde cuándo lo venían sufriendo la respuesta era 5 años, 10 años, 15...
Son gente sencilla que no se deja impresionar por nuestra vida moderna. Pero no ocurre igual al contrario. Aquí uno se siente conectado con una vida más sencilla y gratificante. Te das cuenta de lo que sobra y lo que realmente importa en esta vida. Nepal te cambia. Llevo una semana y ya lo noto.
La vida familiar es muy importante aquí. En occidente la gente está cada vez más sola, aunque las ciudades estén superpobladas. Ya no se conoce al vecino, no hay una verdadera comunidad donde unos y otros se apoyan para el bienestar común.
Cuando llego aquí y veo como todo un pueblo se mueve, ancianos, niños, mujeres y hombres, para arreglar una carretera, construir una clínica o ayudar a recolectar el arroz, se nota cómo los lazos entre las personas se fortalecen. Podemos ser mejores, la humanidad puede ser así de solidaria. Pero todo pasa por romper la creciente soledad de nuestra civilización. ¿Cómo vamos a querer cambiar el mundo si miramos con desconfianza al que vive a nuestro lado?

Mañana no muy dura en la obra. Hoy había más que hacer. Aplanamos una zona adyacente al caseto y apilamos los ladrillos arios en montones (algunos ladrillos tienen la esvástica impresa en ellos, como símbolo de protección del edificio en construcción y para que sean más fuertes y resistentes... increíble cómo evolucionan los símbolos, eh? En lo que se ha convertido). Acabamos a las 2 y fuimos a comer a una casa cercana. Era un "restaurante", pero sólo tenía una mesa en una habitación en la que escasamente cabíamos los 5. Para más, estaba la cocina y la cocinera delante. Al menos veíamos qué cocinaba. Lo malo es que no había extractor (eso es un lujazo) y hacía un calor sofocante. Aun así, una comida riquísima, y baratísima (comimos fideos con cosas, huevo frito y té, 5 personas, y nos cobró menos de 300 rupias por todo, que pagó Sugandha). Habrá que volver.
Por la tarde me esperaba el monasterio budista. A las 4 ya estaba por allí. Fue fácil encontrarlo, ya que la estupa resaltaba entre los pisos y anuncios de Baneshwor. Estuve esperando fuera un rato, hasta que me decidí a entrar.
La entrada daba a un patio interno, donde los monjes vagaban de un lado a otro. Yo buscaba a Taylor o Liz, pero no sabía por dónde empezar. Menos mal que un minimonje (no más de 10 añitos, que majo!) con su minitúnica azafrán se acercó todo simpático a prestarme su ayuda. Le pregunté dónde estaba Taylor y me llevó a una clase cercana donde estaban dando clase a un grupito de monjes más mayores (unos 15-17 años). Molaba verlos a todos vestidos con la túnica y rapados. Estuve un rato en la clase hasta que se acabó.
Salimos y uno de los mandamases nos esperaba. Nos saludó e invitó a unirnos a la sesión de meditación de las 5 (que para eso había venido). Taylor se tuvo que ir, así que nos quedamos Liz y yo. El templo era sencillo. Una pequeña estatua de Buda sentado, velas, incienso y relieves de la vida de Gautama (su nacimiento, iluminación, primer sermón y muerte, siempre con árboles alrededor).
Poco a poco fueron llegando estudiantes y se fueron sentando. Nadie dijo una orden de salida ni nada. Los monjes en silencio se inclinaron y meditaron. Luego estaba la figura del castigador o disciplinador, como lo querais llamar. Era un monje mayor, también estudiante, que se paseaba y pegaba capones a los pequeños que se distraían o reían. Son niños, es normal que se distraigan. Tras 15 minutos en silencio empezaron los 15 de cánticos. Yo seguí en silencio, porque no nos lo sabíamos. Permanecíamos sentados detrás del todo intentando relajarnos. Los cantos eran rítmicos e hipnotizantes. Dichos con voz monótona para no distraer la mente. Con la misma rapidez con la que aparecieron así se silenciaron. A esto siguieron otros 15 minutos en silencio y luego otros 15 de cánticos, distintos. Una hora entera. Yo iba cambiando de postura cada poco. Se nota que no estoy acostumbrado a mantener esa postura tanto tiempo. Otros monjes también lo hacían, y alguno salía y entraba a su antojo, sin hacer ruido, claro.
Pero también estaban los que no movían ni un músculo pasara lo que pasara. Impresionante. Yo intentaba vaciar mi mente. Es increíble las cosas que te pueden pasar por la mente cuando tratas de vaciarla. Cosas raras e inconexas. Pero así es el subconsciente, si dejas que tome el control y apagas la consciencia te puedes esperar cualquier cosa. Al acabar, el jefe vino hacia nosotros a preguntarnos qué nos había parecido. Muy simpático nos preguntó por nuestra procedencia y se despidió. Salí de allí relajado, en paz. Ni el tráfico me pudo molestar. Nos trataron muy bien, tal vez vuelva otro día y me una a ellos en otra sesión. Seguro que no les importa. Siempre tienen una sonrisa para el visitante.


Antes de ir a cenar he estado en la terraza con estos. Parecían disgustados con Christian. Al parecer antes de irse se dejó el ventilador encendido, hace dos días. Iba a venir hoy pero no ha aparecido. El aparato chupa mucha electricidad, y me dijeron que es cara. Al final cortaron la luz de toda la planta.
También me contaron que Sugandha no les da mucho dinero por los voluntarios. Sólo 4000 rupias por un mes, incluyendo comida, alojamiento, electricidad y agua que gastamos. No es mucho, la verdad. Pero no quieren tampoco discutir, porque es un aporte más a la familia. Sólo se preocupan cuando pasan cosas como la que ha pasado hoy con Christian. Espero no causarles molestias yo cuando me vaya a Pokhara. Por ahora dice que están encantados conmigo. Si no, no me hubieran contado lo del dinero...

Al final entramos en la habitación de Christian con una llave de repuesto y apagamos el ventilador. Ya recuperé la luz de mi habitación...

Fotos del día: Monasterio budista, que parece un colegio. Pequeño templo donde hacíamos meditación. Imagen de Buda en el templo. Patio del monasterio, es bastante nuevo.

jueves, 2 de agosto de 2007

24/06/07



Kathmandú (Thamel y Pepsicola)

Hoy he descubierto que prefiero viajar acompañado. Viajar solo te deja tiempo para ti, pero es demasiado tiempo, y te da para pensar demasiado. Además, está bien tener a alguien con quien hablar.

Mi primer día de trabajo ha sido algo decepcionante. Hemos llegado a la obra y no había mucho que hacer. Un tío tirando parte de una pared para colocar la puerta y 10 tíos mirando, entre ellos los 5 voluntarios que hemos ido. Así que, llegando a las 11, a las 12:45 ya nos íbamos, porque la cosa no iba a cambiar mucho. Esto reventó un poco mis planes, más bien mi ausencia de planes. Pero rápidamente planee una escapada solitaria por Thamel, el centro de Kathmandú.
A las 14:00 ya estaba de camino en el bus. Fue fácil (relativamente) llegar a Thamel desde Baneshwor, porque un señor me indicó el bus (esta vez el tuk-tuk). Allí no tienen carteles ni líneas, así que tienes que estar atento al nombre que dicen, a toda leche, así que no es fácil... Por otro lado, mi espalda me duele de tener que estar encogido en esos cacharros hechos para liliputienses.
Una vez en Thamel pasee por New Road y Durbar Square (todas ciudades tienen una Durbar square, donde están todos los templos y palacios, la mayoría, es la plaza mayor, para que nos entendamos). Esta vez la pude ver entera, incluido el gran relieve de Kal Bhairav.

Este Negro Bhairav (Kalo significa negro), muy admirado y reverenciado, tiene la piel oscura y lleva ornamentos rojos y amarillos, además de una tiara y guirnaldas de calavera. Sus ojos son saltones y sus colmillos salientes. Cada uno de los tres pares de brazos están armados con una espada, una cabeza cortada, un hacha, un escudo, todos ellos atribuidos a Shiva en su forma feroz. Bhairav aplasta con los pies un cadáver, símbolo de la ignorancia humana, y sostiene una calavera como cuenco ritual en el que los creyentes depositan las ofrendas.
La gente cree que el dios castiga a los que mientan delante de él causándoles la muerte instantánea por pérdida de sangre (sádico, a que si? XD). Muchas disputas se resuelven con el desafío "vete a decírselo a Kal Bhairav".

Pero Thamel se caracteriza más por sus tiendas y actividades, más que por sus monumentos. Es el centro turístico, donde todos te quieren sacar dinero o pedir algo. Está bien ir allí para descansar un poco de la vida de Nepal, pero yo no viviría allí. Thamel, aunque esté en medio de Kathmandú, no es Nepal.
Una pena que sobre las 3 empezara a llover mucho. Seguí andando alrededor, pero entre el calor, el bochorno y que no encontraba lo que quería (postales y souvenirs) decidí volver a comer algo a Baneshwor.

Cosa difícil, por otro lado. Si la ida fue fácil la vuelta, imposible. Tanto autobús, tanta gente vociferando destinos y yo preguntando por ahí a personas que probablemente no tenían ni idea... Así que al final me vine andando. Es un paseíto, pero tampoco tanto. Puede que 20-30 minutos. Y prefiero eso que pasar 10-15 minutos en un bus en el tráfico de Kathmandú. 10 céntimos no valen tanto como para eso.
Una vez en Baneshwor fue sencillo (terreno conocido). Fui a Baker Cafe. Había oído hablar de él a otros voluntarios, pero nunca había estado. Fue de lo más curioso, porque todos, todos los camareros y personal eran sordomudos. En las paredes había letreros que rogaban el uso del lenguaje de signos. Había un silencio absoluto salvo por pequeñas conversaciones en otras mesas.
Me gustó el sitio. No tuve que esforzarme por hablar nepalí, sólo señalé en la carta la opción de pizza mmm, empiezo a estar harto del dhaalbaat, jeje) y zumo de mango (no tenían de naranja). Tomar comida no picante es un desafío en este país.
Hoy descubrí que puedo sacar dinero con la tarjeta de débito. Es algo que no preparé demasiado en España, y que al parecer se ha resuelto solo. Ahora ya tengo más libertad económica, aunque ya veremos. Tengo planeado escaparme unos días a Pokhara, y tal vez haga el trekking de dos días a Nagarkot. No es la época más propicia, pero merece la pena intentarlo.

De vuelta a Pepsicola no hay mucho que contar. Revisé el correo, de ahí a "The Hut", cerveza Everest y a casa. Ahm, mañana me he apuntado a que me enseñen cánticos y meditación en un monasterio budista. Esto promete... ya contaré...

Fotos del día: Lo que era antes el palacio real. Relieve de Kal Bhairav. Templo gigantesco en un monte cercano. Vista general de Durbar Square de Kathmandú. Árbol Bodhi con una pequeña capilla a sus raíces. Caos conocido de Baneshwor y tranquilidad de la vaca reposando en la acera.